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El Espíritu Santo es «el principio de toda acción vital y verdaderamente saludable en todas las partes del cuerpo» (Pío XII, «Mystici Corporis»: DS 3808). Actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el Cuerpo en la caridad(cf. Efe 4:16): por la Palabra de Dios, «que tiene el poder de construir el edificio» ( Hch 20:32), por el Bautismo mediante el cual forma el Cuerpo de Cristo (cf. 1Co 12:13); por los sacramentos que hacen crecer y curan a los miembros de Cristo; por «la gracia concedida a los apóstoles» que «entre estos dones destaca» (LG 7), por las virtudes que hacen obrar según el bien, y por las múltiples gracias especiales [llamadas «carismas»] mediante las cuales los fieles quedan «preparados y dispuestos a asumir diversas tareas o ministerios que contribuyen a renovar y construir más y más la Iglesia» (LG 12; cf. AA 3).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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