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El Pueblo de Dios tiene características que le distinguen claramente de todos los grupos religiosos, étnicos, políticos o culturales de la Historia:
- Es el Pueblo de Dios: Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo. Pero El ha adquirido para sí un pueblo de aquellos que antes no eran un pueblo: «una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa» (1 P 2, 9). - Se llega a ser miembro de este cuerpo no por el nacimiento físico, sino por el «nacimiento de arriba», «del agua y del Espíritu» ( Jn 3:3-5), es decir, por la fe en Cristo y el Bautismo. - Este pueblo tiene por jefe [cabeza] a Jesús el Cristo [Ungido, Mesías]: porque la misma Unción, el Espíritu Santo fluye desde la Cabeza al Cuerpo, es «el Pueblo mesiánico». - «La identidad de este Pueblo, es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo». - «Su ley, es el mandamiento nuevo: amar como el mismo Cristo mismo nos amó» (cf. Jn 13:34). Esta es la ley «nueva» del Espíritu Santo (Rm 8:2; Gal 5:25). - Su misión es ser la sal de la tierra y la luz del mundo (cf. Mt 5:13-16). «Es un germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano». - «Su destino es el Reino de Dios, que el mismo comenzó en este mundo, que ha de ser extendido hasta que él mismo lo lleve también a su perfección» (LG 9).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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