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Por fin llega la Hora de Jesús (cf. Jn 13:1; Jn 17:1): Jesús entrega su espíritu en las manos del Padre (cf. Lc 23:46; Jn 19:30) en el momento en que por su Muerte es vencedor de la muerte, de modo que, «resucitado de los muertos por la Gloria del Padre» ( Rm 6:4), enseguida da a sus discípulos el Espíritu Santo dirigiendo sobre ellos su aliento (cf. Jn 20:22). A partir de esta hora, la misión de Cristo y del Espíritu se convierte en la misión de la Iglesia: «Como el Padre me envió, también yo os envío» ( Jn 20:21; cf. Mt 28:19; Lc 24:47-48; Hch 1:8).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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