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La mano. Imponiendo las manos Jesús cura a los enfermos(cf. Mc 6:5; Mc 8:23) y bendice a los niños (cf. Mc 10:16).En su Nombre, los Apóstoles harán lo mismo (cf. Mc 16:18; Hch 5:12; Hch 14:3). Más aún, mediante la imposición de manos de los Apóstoles el Espíritu Santo nos es dado (cf. Hch 8:17-19; Hch 13:3; Hch 19:6). En la carta a los Hebreos, la imposición de las manos figura en el número de los «artículos fundamentales» de su enseñanza (cf. Hab 6:2). Este signo de la efusión todopoderosa del Espíritu Santo, la Iglesia lo ha conservado en sus epíclesis sacramentales.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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