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Creer en el Espíritu Santo es, por tanto, profesar que el Espíritu Santo es una de las personas de la Santísima Trinidad Santa, consubstancial al Padre y al Hijo, «que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración gloria» (Símbolo de Nicea-Constantinopla). Por eso se ha hablado del misterio divino del Espíritu Santo en la «teología» trinitaria, en tanto que aquí no se tratará del Espíritu Santo sino en la «Economía» divina.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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