672
Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel (cf. Hch 1:6-7) que, según los profetas (cf. Isa 11:1-9), debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio (cf Hch 1:8), pero es también un tiempo marcado todavía por la «tristeza» ( 1Co 7:26) y la prueba del mal (cf. Efe 5:16) que afecta también a la Iglesia(cf. 1Pe 4:17) e inaugura los combates de los últimos días ( 1Jn 2:18; 1Jn 4:3; 1Ti 4:1). Es un tiempo de espera y de vigilia (cf. Mt 25:1-13; Mc 13:33-37).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.