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Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2:6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (cf. Lc 2:8-20). La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:
La Virgen da hoy a luz al Eterno Y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible. Los ángeles y los pastores le alaban Y los magos avanzan con la estrella. Porque Tú has nacido para nosotros, Niño pequeño, ¡Dios eterno! (Kontakion, de Romanos el Melódico)CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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