433
El Nombre de Dios Salvador era invocado una sola vez al año por el sumo sacerdote para la expiación de los pecados de Israel, cuando había asperjado el propiciatorio del Santo de los Santos con la sangre del sacrificio (cf. Lev 16:15-16; Sir 50:20; Hab 9:7). El propiciatorio era el lugar de la presencia de Dios (cf. Ex 25:22; Lev 16:2; Nm 7:89; Hab 9:5). Cuando San Pablo dice de Jesús que «Dios lo exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre» ( Rm 3:25) significa que en su humanidad «estaba Dios reconciliando al mundo consigo» ( 2Co 5:19).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.