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La doctrina del pecado original es, por así decirlo, «el reverso» de la Buena Nueva de que Jesús es el Salvador de todos los hombres, que todos necesitan salvación y que la salvación es ofrecida a todos gracias a Cristo. La Iglesia, que tiene el sentido de Cristo (cf. 1Co 2:16) sabe bien que no se puede lesionar la revelación del pecado original sin atentar contra el Misterio de Cristo.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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