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«En el principio existía el Verbo... y el Verbo era Dios...Todo fue hecho por él y sin él nada ha sido hecho» (Jn 1:1-3). El Nuevo Testamento revela que Dios creó todo por el Verbo Eterno, su Hijo amado. «En el fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra...todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo y todo tiene en él su consistencia» ( Col 1:16-17). La fe de la Iglesia afirma también la acción creadora del Espíritu Santo: él es el «dador de vida» (Símbolo de Nicea-Constantinopla), «el Espíritu Creador» («Veni, Creator Spiritus»), la «Fuente de todo bien» (Liturgia bizantina, tropario de vísperas de Pentecostés).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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