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La victoria sobre el «príncipe de este mundo» ( Jn 14:30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de este mundo, y el príncipe de este mundo está «echado abajo» ( Jn 12:31; Ap 12:11). «El se lanza en persecución de la Mujer» (cf Ap 12:13-16), pero no consigue alcanzarla: la nueva Eva, «llena de gracia» del Espíritu Santo es preservada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María, siempre virgen). «Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos» ( Ap 12:17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia oran: «Ven, Señor Jesús» ( Ap 22:17. 20) ya que su Venida nos librará del Maligno.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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