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Este don indisociable de las palabras del Señor y del Espíritu Santo que les da vida en el corazón de los creyentes ha sido recibido y vivido por la Iglesia desde los comienzos. Las primeras comunidades recitan la Oración del Señor «tres veces al día» (Didaché 8, 3), en lugar de las «Dieciocho bendiciones» de la piedad judía.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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