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La misión de Cristo y del Espíritu Santo que, en la liturgia sacramental de la Iglesia, anuncia, actualiza y comunica el Misterio de la salvación, se continúa en el corazón que ora. Los Padres espirituales comparan a veces el corazón a un altar. La oración interioriza y asimila la liturgia durante y después de su celebración. Incluso cuando la oración se vive «en lo secreto» ( Mt 6:6), siempre es oración de la Iglesia, comunión con la Trinidad Santísima (cf IGLH 9).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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