2628
La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95:1-6) y la omnipotencia del Salvador que nos libera del mal. Es la acción de humill ar el espíritu ante el «Rey de la gloria» ( Sal 14:9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios «siempre mayor» (S. Agustín, Sal 62:16). La adoración de Dios tres veces santo y soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.