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Más todavía, lo que el Padre nos da cuando nuestra oración está unida a la de Jesús, es «otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad» ( Jn 14:16-17). Esta novedad de la oración y de sus condiciones aparece en todo el Discurso de despedida (cf Jn 14:23-26; Jn 15:7. 16; Jn 16:13-15; Jn 16:23-27). En el Espíritu Santo, la oración cristiana es comunión de amor con el Padre, no solamente por medio de Cristo, sino también en El: «Hasta ahora nada le habéis pedido en mi Nombre. Pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea perfecto» ( Jn 16:24).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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