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S. Lucas nos ha trasmitido tres parábolas principales sobre la oración:
La primera, «el amigo importuno» (cf Lc 11:5-13), invita a una oración insistente: «Llamad y se os abrirá». Al que ora así, el Padre del cielo «le dará todo lo que necesite», y sobre todo el Espíritu Santo que contiene todos los dones. La segunda, «la viuda importuna» (cf Lc 18:1-8), está centrada en una de las cualidades de la oración: es necesario orar siempre, sin cansarse, con la paciencia de la fe. «Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la tierra?»La tercera parábola, «el fariseo y el publicano» (cf Lc 18:9-14), se refiere a la humildad del corazón que ora. «Oh Dios, ten compasión de mí que soy pecador». La Iglesia no cesa de hacer suya esta oración: «¡Kyrie eleison!».
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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