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Elías es el padre de los profetas, «de la raza de los que buscan a Dios, de los que persiguen su Faz» ( Sal 24:6). Su nombre, «El Señor es mi Dios», anuncia el grito del pueblo en respuesta a su oración sobre el Monte Carmelo (cf 1
R 18, 39). Santiago nos remite a él para incitarnos a orar: «La oración ferviente del justo tiene mucho poder» ( Stg 5:16b-18).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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