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Pues bien, «Dios hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo» ( Ex 33:11). La oración de Moisés es típica de la oración contemplativa gracias a la cual el servidor de Dios es fiel a su misión. Moisés «habla» con Dios frecuentemente y durante largo rato, subiendo a la montaña para escucharle e implorarle, bajando hacia el pueblo para transmitirle las palabras de su Dios y guiarlo. «El es de toda confianza en mi casa; boca a boca hablo con él, abiertamente» ( Nm 12:7-8), porque «Moisés era un hombre humilde más que hombre alguno sobre la haz de la tierra» ( Nm 12:3).
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