2469
«Los hombres no podrían vivir juntos si no tuvieran confianza recíproca, es decir, si no se manifestasen la verdad» (S. Tomás de Aquino, s. th. 2-2, 109, 3
ad 1). La virtud de la veracidad da justamente al prójimo lo que le es debido; observa un justo medio entre lo que debe ser expresado y el secreto que debe ser guardado: implica la honradez y la discreción. En justicia, «un hombre debe honestamente a otro la manifestación de la verdad» (S. Tomás de Aquino, s.th. 2-2, 109,3).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.