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En Jesucristo la verdad de Dios se manifestó toda entera. «Lleno de gracia y de verdad» (Jn 1:14), él es la «luz del mundo» (Jn 8:12), la Verdad (cf Jn 14:6). El que cree en él, no permanece en las tinieblas (cf Jn 12:46). El discípulo de Jesús, «permanece en su palabra», para conocer «la verdad que hace libre» (cf Jn 8:31-32) y que santifica (cf Jn 17:17). Seguir a Jesús es vivir del «Espíritu de verdad» (Jn 14:17) que el Padre envía en su nombre (cf Jn 14:26) y que conduce «a la verdad completa» (Jn 16:13). Jesús enseña a sus discípulos el amor incondicional de la Verdad: «Sea vuestro lenguaje: `sí, sí'; `no, no'» (Mt 5:37).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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