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Es preciso respetar y tratar con humanidad a los no combatientes, los soldados heridos y los prisioneros.
Las acciones deliberadamente contrarias al derecho de gentes y a sus principios universales, como las disposiciones que las ordenan son crímenes. Una obediencia ciega no basta para excusar a los que se someten a ellas. Así, la exterminación de un pueblo, de una nación o de una minoría étnica debe ser condenada como un pecado mortal. Existe la obligación moral de desobedecer aquellas disposiciones que ordenan genociDios .CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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