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El respeto filial se revela en la docilidad y la obediencia verdaderas. «Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre...en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar» (Pro 6:20-22). «El hijo sabio ama la instrucción, el arrogante no escucha la reprensión» (Pro 13:1).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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