2099
Es justo ofrecer a Dios sacrificios en señal de adoración y de gratitud, de súplica y de comunión: «Toda acción realizada para unirse a Dios en la santa comunión y poder ser bienaventurado es un verdadero sacrificio» (S. Agustín, civ. 10,6).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.