1995
El Espíritu Santo es el maestro interior. Haciendo nacer al «hombre interior» (Rm 7:22; Efe 3:16), la justificación implica la santificación de todo el ser:
Si en otros tiempos ofrecisteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y al desorden hasta desordenaros, ofrecedlos igualmente ahora a la justicia para la santidad...al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna ( Rm 6:19.22).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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