1899
La autoridad exigida por el orden moral emana de Dios: «Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación» (Rm 13:1-2; cf 1
P 2,13-17).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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