1806
La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. «El hombre cauto medita sus pasos» (Pro 14:15). «Sed sensatos y sobrios para daros a la oración» (1
P 4,7). La prudencia es la «regla recta de la acción», escribe S. Tomás (s.th. 2-2, 47,2, siguiendo a Aristóteles). No se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la disimulación. Es llamada «auriga virtutum»: Conduce las otras virtudes indicándoles regla y medida. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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