1767
En sí mismas, las pasiones no son buenas ni malas. Solo reciben calificación moral en la medida en que dependen de la razón y de la voluntad. Las pasiones se llaman voluntarias «o porque están ordenadas por la voluntad, o porque la voluntad no se opone a ellas» (S. Tomás de Aquino, s. th. 1-2,24,1). Pertenece a la perfección del bien moral o humano el que las pasiones estén reguladas por la razón (cf s.th. 1-2, 24,3).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.