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En la catequesis es importante destacar con toda claridad el gozo y las exigencias de la vida de Cristo (cf CT 29). La catequesis de la «vida nueva» en él (Rm 6:4) será:
-una catequesis del Espíritu Santo, Maestro interior de la vida según Cristo, dulce huésped del alma que inspira, conduce, rectifica y fortalece esta vida; -una catequesis de la gracia, pues por la gracia somos salvados, y por la gracia también nuestras obras pueden dar fruto para la vida eterna; -una catequesis de las bienaventuranzas, porque el camino de Cristo está resumido en las bienaventuranzas, único camino hacia la dicha eterna a la que aspira el corazón del hombre; -una catequesis del pecado y del perdón, porque sin reconocerse pecador, el hombre no puede conocer la verdad sobre sí mismo, condición del obrar justo, y sin la oferta del perdón no podría soportar esta verdad; -una catequesis de las virtudes humanas que haga captar la belleza y el atractivo de las rectas disposiciones para el bien; -una catequesis de las virtudes cristianas de fe, esperanza y caridad que se inspire ampliamente en el ejemplo de los santos; -una catequesis del doble mandamiento de la caridad desarrollado en el Decálogo; -una catequesis eclesial, pues es en los múltiples intercambios de los «bienes espirituales» en la «comunión de los santos» donde la vida cristiana puede crecer, desplegarse y comunicarse.CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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