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El Símbolo de la fe profesa la grandeza de los dones de Dios al hombre por la obra de su creación, y más aún, por la redención y la santificación. Lo que confiesa la fe, los sacramentos lo comunican: por «los sacramentos que les han hecho renacer», los cristianos han llegado a ser «hijos de Dios» (Jn 1:12; 1Jn 3:1), «partícipes de la naturaleza divina» (2Pe 1:4). Reconociendo en la fe su nueva dignidad, los cristianos son llamados a llevar en adelante una «vida digna del Evangelio de Cristo» (Flp 1:27). Por los sacramentos y la oración reciben la gracia de Cristo y los dones de su Espíritu que les capacitan para ello.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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