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Todos los sacramentos, principalmente los de la iniciación cristiana, tienen como fin último la Pascua definitiva del cristiano, es decir, la que a través de la muerte hace entrar al creyente en la vida del Reino. Entonces se cumple en él lo que la fe y la esperanza han confesado: «Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro» (Símbolo de Nicea-Constantinopla).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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