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Ahora, sin embargo, «caminamos en la fe y no en la visión» (2Co 5:7), y conocemos a Dios «como en un espejo, de una manera confusa,...imperfecta» (1Co 13:12). Luminosa por aquel en quien cree, la fe es vivida con frecuencia en la oscuridad. La fe puede ser puesta a prueba. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la buena nueva, pueden estremecer la fe y llegar a ser para ella una tentación.
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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