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Cristo es el centro de toda vida cristiana. El vínculo con El ocupa el primer lugar entre todos los demás vínculos, familiares o sociales (cf Lc 14:26; Mc 10:28-31). Desde los comienzos de la Iglesia ha habido hombres y mujeres que han renunciado al gran bien del matrimonio para seguir al Cordero dondequiera que vaya (cf Ap 14:4), para ocuparse de las cosas del Señor, para tratar de agradarle (cf 1Co 7:32), para ir al encuentro del Esposo que viene (cf Mt 25:6). Cristo mismo invitó a algunos a seguirle en este modo de vida del que El es el modelo:
Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda (Mt 19:12).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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