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Cristo envió a sus Apóstoles para que, «en su Nombre, proclamasen a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados» (Lc 24:47). «De todas las naciones haced discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28:19). La misión de bautizar, por tanto la misión sacramental está implicada en la misión de evangelizar, porque el sacramento es preparado por la Palabra de Dios y por la fe que es consentimiento a esta Palabra:
El pueblo de Dios se reúne, sobre todo, por la palabra de Dios vivo... necesita la predicación de la palabra para el ministerio de los sacramentos. En efecto, son sacramentos de la fe que nace y se alimenta de la palabra» (PO 4).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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