Romanos 4
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1¿Qué diremos, pues, que consiguió Abraham, nuestro padre según la carne?
2Si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no ante Dios.
3Pues, ¿qué dice la Escritura?: «Creyó Abraham en Dios y le fue contado como justicia».
4Ahora bien, al que trabaja no se le cuenta el jornal como favor, sino como deuda;
5en cambio, al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, se le cuenta su fe como justicia,
6de igual modo que David llama también bienaventurado al hombre a quien Dios concede la justicia con independencia de las obras:
7«Bienaventurados aquellos cuyas maldades fueron perdonadas y cuyos pecados fueron cubiertos.
8Bienaventurado el hombre a quien el Señor no le toma a cuenta el pecado».
9Esta dicha es, por tanto, ¿para los circuncisos o también para los incircuncisos? Porque decimos: «A Abraham le fue contada la fe como justicia».
10¿Cómo se le contó? ¿En estado de circuncisión o en el de incircuncisión? No en el de circuncisión, sino en el de incircuncisión.
11Y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que poseía antes en la incircuncisión, para que fuera padre de todos los creyentes incircuncisos, para que también a ellos les fuera concedida la justicia;
12y padre de los circuncisos, pero no solo por proceder de la circuncisión, sino porque siguen también las huellas de la fe de nuestro padre Abraham antes de la circuncisión.
13Así pues, no por la Ley, sino por la justicia que viene de la fe, le fue hecha la promesa a Abraham y a su descendencia de ser él heredero del mundo.
14Porque si son herederos los de la Ley, vana es la fe y abolida queda la promesa.
15Pues la Ley produce ira; en cambio, donde no hay Ley, tampoco transgresión.
16Por esto proviene de la fe, para que sea según gracia, a fin de que se garantice la promesa a toda la descendencia, no solo a la que es por la Ley, sino también a la que es por la fe de Abraham —que es padre de todos nosotros—,
17según está escrito: «Padre de muchas gentes te he constituido» ante Dios, en quien creyó, el cual da la vida a los muertos y llama a las cosas que no existen para que sean.
18Él, esperando contra toda esperanza, creyó que llegaría a ser padre de muchas gentes, según lo dicho: «Así será tu descendencia».
19Y no vaciló en la fe al considerar su cuerpo ya sin vigor —tenía casi cien años— y el vientre de Sara como muerto.
20Ante la promesa de Dios no dudó dejándose llevar de la incredulidad, sino que confortado por la fe, dio gloria a Dios,
21persuadido de que poderoso es Él para cumplir lo que prometió.
22Por esto también le fue contado como justicia.
23Y no fue escrito solo por él que le fue contado,
24sino también por nosotros, a quienes se ha de contar, que creemos en Aquel que resucitó a Jesús, Señor nuestro, de entre los muertos,
25que fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.