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Lucas 2

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Y sucedió que, por aquellos días, se promulgó un edicto de Cesar Augusto para que se empadronase todo el mundo.

2Este primer censo fue hecho siendo Quirino gobernador de Siria.

3Y todos fueron a inscribirse, cada uno a su ciudad.

4José subió también desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,

5para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

6Y sucedió que estando allí se cumplieron los días de su parto,

7y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.

8Por aquellos contornos había unos pastores que pernoctaban al raso y velaban por sus rebaños.

9Un ángel del Señor se les apareció y la gloria del Señor los rodeó de luz, y ellos se llenaron de un gran temor.

10El ángel les dijo: «No temáis; mirad que os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:

11hoy os ha nacido un salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David.

12Y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre».

13Al instante apareció junto al ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:

14«Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».

15Cuando los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén y comprobemos este mensaje que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado».

16Fueron presurosos y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre.

17Al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca de este niño.

18Todos los que lo oyeron se admiraron de lo que les decían los pastores.

19María, por su parte, conservaba todas estas palabras meditándolas en su corazón.

20Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho.

21Al cumplirse los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido.

22Cumplidos los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,

23como está escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor»,

24y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, según lo ordenado en la ley del Señor.

25Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él.

26Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de ver al Cristo del Señor.

27Movido por el Espíritu vino al Templo; y, al introducir sus padres al niño Jesús para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,

28lo tomó en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:

29«Ahora, Señor, puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, según tu palabra,

30porque mis ojos han visto tu salvación,

31la que has preparado ante la faz de todos los pueblos,

32luz para revelación de los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».

33Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían de él.

34Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: «Mira, este ha sido destinado para ser caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción

35—y a ti misma una espada te atravesará el alma—, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones».

36Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, había vivido con su marido siete años, desde su virginidad,

37y había permanecido viuda hasta los ochenta y cuatro años, sin apartarse del Templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.

38Como llegara en aquel mismo momento, daba gloria a Dios y hablaba de él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

39En cuanto cumplieron todas las cosas ordenadas por la Ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

40El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba en él.

41Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.

42Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta como era costumbre.

43Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtieran.

44Pensando que iba en la caravana, anduvieron una jornada buscándole entre sus parientes y conocidos;

45pero, al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

46Al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas.

47Todos los que le oían estaban asombrados de su sabiduría y de sus respuestas.

48Al verlo se maravillaron y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando».

49Y él les dijo: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?»

50Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

51Bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Su madre conservaba todas estas cosas en su corazón.

52Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

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