Lucas 17
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!
2Mejor sería para él que le ajustaran alrededor del cuello una piedra de molino y fuese arrojado al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
3Cuidad de vosotros». «Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale.
4Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, le perdonarás».
5Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».
6Y el Señor respondió: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza diríais a este sicomoro: “Arráncate y plántate en el mar”, y os obedecería».
7«¿Quién de vosotros si tiene un criado arando o pastoreando, cuando llega del campo le dice: “Pronto, ven y siéntate a la mesa”?
8¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena, arréglate para servirme mientras yo como y bebo, que luego comerás y beberás tú”?
9¿Acaso ha de estar agradecido aquel criado porque hizo lo que se le había ordenado?
10Pues igual vosotros: cuando hagáis todo lo que se os haya mandado, decid: “Somos siervos inútiles: hemos hecho lo que debíamos hacer”».
11Y sucedió que cuando iba camino de Jerusalén, atravesó por entre Samaría y Galilea.
12Y al entrar en una aldea, le salieron diez leprosos a su encuentro, los cuales se detuvieron a distancia,
13y le dijeron a gritos: «Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros».
14Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes». Y mientras iban quedaron limpios.
15Uno de ellos, al verse curado, volvió glorificando a Dios a grandes voces
16y fue a postrarse a sus pies, dándole las gracias. Este era samaritano.
17Tomando la palabra, dijo Jesús: «¿No son diez los que han quedado limpios? ¿Dónde están los otros nueve?
18¿No ha habido quien regresara a dar gloria a Dios sino este extranjero?
19Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado».
20Interrogado por los fariseos sobre cuándo llegaría el reino de Dios, les respondió: «No vendrá el reino de Dios con espectáculo,
21ni dirán: “Vedlo aquí” o “allí”; porque, mirad, el reino de Dios ya está en medio de vosotros».
22Y dijo a sus discípulos: «Tiempo vendrá en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo veréis.
23Y os dirán: “Vedlo aquí o vedlo allí”. No vayáis, ni corráis detrás.
24Pues como el relámpago fulgurante, que brilla de un extremo a otro del cielo, así será en su día el Hijo del hombre.
25Pero es preciso que antes sufra mucho y sea rechazado por esta generación.
26Y como sucedió en los días de Noé, así será en los días del Hijo del hombre:
27comían, bebían y se casaban ellos y ellas, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
28Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban;
29pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y todos perecieron.
30Del mismo modo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
31En aquel día, quien esté en el terrado y tenga sus cosas en la casa, no baje a recogerlas; y asimismo, quien esté en el campo no vuelva atrás.
32Acordaos de la mujer de Lot.
33Quien pretenda salvar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
34Os lo aseguro: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado.
35Estarán dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada».
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37Y le preguntaron: «Dónde Señor?» Él contestó: «Donde esté el cuerpo, allí se reunirán también las águilas».