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Filipenses 1

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos:

2gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros,

4rogando siempre en todas mis oraciones por vosotros con alegría,

5por vuestra participación en el Evangelio desde el primer día hasta ahora,

6convencido de esto: que quien comenzó en vosotros la obra buena la llevará a cabo hasta el día de Cristo Jesús.

7Para mí es justo sentir así de todos vosotros, por cuanto os llevo en el corazón; a vosotros que sois partícipes de mi gracia en mis cadenas y en la defensa y consolidación del Evangelio.

8Pues testigo me es Dios de cómo os amo a todos en las entrañas de Cristo Jesús.

9Y pido esto: que vuestra caridad crezca todavía más en conocimiento y en toda sabiduría,

10para que sepáis discernir lo mejor, a fin de que seáis puros y sin tacha para el día de Cristo,

11llenos del fruto de la justicia que es por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

12Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas sucedidas a mi alrededor han servido para una mayor difusión del Evangelio,

13hasta el punto de que mis cadenas por Cristo se han puesto de manifiesto en todo el pretorio y entre los demás;

14y muchos de los hermanos, confiando en el Señor a causa de mis cadenas, se atreven con más audacia a anunciar sin temor la palabra.

15Algunos ciertamente predican a Cristo por envidia y rivalidad; otros, en cambio, con buena voluntad;

16estos, en verdad, por caridad, sabiendo que he sido puesto para defensa del Evangelio;

17aquellos, sin embargo, por rivalidad predican a Cristo con falta de sinceridad, pensando que añaden tribulación a mis cadenas.

18Pero, ¿qué importa? Con tal de que Cristo sea anunciado, hipócrita o sinceramente, yo en esto me alegro, y me alegraré,

19pues sé que eso me aprovecha para la salvación, mediante vuestra oración y la asistencia del Espíritu de Jesucristo,

20según mi expectación y esperanza de que en nada seré confundido, sino que con toda seguridad ahora, como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte.

21Pues para mí el vivir es Cristo, y el morir una ganancia.

22Pero si el vivir en la carne es para mí fruto de apostolado, entonces no sé qué elegir.

23Me siento apremiado por ambos lados: por uno deseo quedar desatado para estar con Cristo, lo que es muchísimo mejor;

24por otro, permanecer en la carne es más necesario para vosotros.

25Persuadido de esto sé que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para provecho vuestro y gozo de la fe,

26para que vuestro gozo por mí crezca en Cristo Jesús en mi retorno a vosotros.

27Una sola cosa importa: que tengáis una vida digna del Evangelio de Cristo, para que, tanto si voy a veros como si estoy ausente, oiga de vosotros que permanecéis firmes en un solo Espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio,

28no dejándoos intimidar en nada por los adversarios, lo que es para ellos señal de perdición, y para vosotros de salvación; y esto por Dios.

29Porque a vosotros os ha sido concedido esto por Cristo, no solo para que creáis en él, sino también para que padezcáis por él,

30manteniendo el mismo combate que visteis en mí y ahora oís de mí.

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