Colosenses 3
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Por tanto, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios;
2gustad las cosas de arriba, no las de la tierra.
3Pues habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4Cuando Cristo, vida vuestra se manifieste, entonces también vosotros apareceréis en la gloria con él.
5Por consiguiente, mortificad lo que hay de terreno en vuestros miembros: la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es una idolatría,
6por las cuales viene la ira de Dios sobre los hijos de la incredulidad,
7entre las que en un tiempo también anduvisteis cuando vivíais en ellas.
8Ahora, en cambio, desechad también vosotros de vuestra boca todo eso: la ira, la indignación, la malicia, la blasfemia, y la obscena conversación.
9No os engañéis unos a otros, puesto que os despojasteis del hombre viejo con sus obras
10y os revestisteis del nuevo, que se renueva para adquirir el pleno conocimiento, según la imagen de su Creador,
11donde no hay griego ni judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo en todos.
12Revestíos, por tanto, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,
13soportándoos unos a otros, perdonándoos mutuamente si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, así también vosotros.
14Pero por encima de todo mantened la caridad, que es el vínculo de la perfección.
15Y la paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues también a ella fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.
16La palabra de Cristo habite en vosotros con toda abundancia; enseñaos y amonestaos con toda sabiduría, y cantad agradecidos a Dios en vuestros corazones con salmos, himnos y cánticos espirituales.
17Y todo cuanto hagáis de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.
18Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19Maridos, amad a vuestras esposas y no seáis ásperos con ellas.
20Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es agradable al Señor.
21Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desanimen.
22Siervos, obedeced en todo a vuestros amos de la tierra, no sirviendo para que os vean, como para complacer a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo al Señor.
23Lo que hacéis, hacedlo con gusto, como para el Señor y no para los hombres,
24sabiendo que recibiréis del Señor el premio de la herencia. Servid a Cristo, el Señor.
25El que obra injustamente, recibirá lo merecido por la injusticia que hizo, porque (en Dios) no hay acepción de personas.