Colosenses 1
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano,
2a los santos y fieles hermanos en Cristo Jesús que están en Colosas: gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre.
3Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros,
4al tener noticias de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos,
5por la esperanza que os está reservada en los cielos, de la que ya oísteis hablar al recibir la palabra verdadera del Evangelio,
6que os ha llegado y que está creciendo y fructificando entre vosotros, como ha sucedido en todo el mundo desde el día en que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en la verdad,
7según aprendisteis de Epafras, nuestro querido compañero, que es por nosotros fiel ministro de Cristo,
8el cual también nos manifestó vuestra caridad en el Espíritu.
9Por eso, tampoco nosotros, desde el día en que lo oímos, cesamos de rogar y pedir por vosotros para que seáis colmados del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,
10para que caminéis de una manera digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y creciendo en el conocimiento de Dios,
11confortados con toda fortaleza según el poder de su esplendor para tener en todo paciencia y constancia dando con alegría
12gracias al Padre, que os ha hecho idóneos para participar en la herencia de los santos en la luz.
13Él nos rescató del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor,
14en quien tenemos la redención, el perdón de los pecados.
15Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura,
16porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, ya sean los tronos o las dominaciones, los principados o las potestades. Todo ha sido creado por él y para él.
17Él es antes que todas las cosas y todas subsisten en él.
18Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que sea él quien tenga la primacía en todo,
19ya que (Dios) se ha complacido en que toda la plenitud habitase en él,
20y en que por él se reconciliasen consigo todas las cosas, pacificando por la sangre de su cruz tanto las de la tierra como las del cielo.
21Y a vosotros, que fuisteis en otro tiempo extraños y enemigos por vuestra complacencia en las malas obras,
22ahora, sin embargo, os reconcilió por la muerte en el cuerpo de su carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de Él,
23siempre que permanezcáis sólidamente cimentados en la fe, estables e inconmovibles en la esperanza del Evangelio que oísteis, que ha sido predicado a toda criatura que hay bajo el cielo, del cual yo, Pablo, he sido hecho ministro.
24Ahora me alegro en los padecimientos por vosotros y completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia,
25de la cual he sido hecho ministro según la disposición de Dios que me fue dada en orden a vosotros, para dar cumplimiento a la palabra de Dios,
26el misterio que estuvo oculto desde los siglos y desde las generaciones, y que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27a quienes quiso Dios dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria,
28a quien nosotros anunciamos, amonestando y enseñando a todos los hombres en toda sabiduría, para que en Cristo lleguen a la madurez de su vida.
29Por esto trabajo con afán, luchando con la fuerza que actúa poderosamente en mí.