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2 Corintios 1

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en Acaya;

2a vosotros gracias y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el padre de las misericordias y Dios de toda consolación,

4que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a cuantos están afligidos, con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.

5Porque así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, abunda también nuestro consuelo.

6Si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación; si somos consolados, es para vuestro consuelo, que con la constancia os hace soportar los mismos padecimientos que también nosotros sufrimos.

7Y es también firme nuestra esperanza por vosotros; pues sabemos que así como participáis en los padecimientos, participaréis también en el consuelo.

8No queremos, hermanos, que ignoréis la tribulación que tuvimos en Asia. Hasta tal extremo nos abrumó, más allá de nuestras fuerzas, que hasta perdimos la esperanza de conservar la vida.

9Incluso sentimos como cierta la sentencia de muerte, para que no tengamos puesta la confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.

10Él nos libró de tan mortal peligro, y nos librará; en el cual esperamos que en adelante también nos libre

11con la ayuda de vuestra oración en favor nuestro, para que la gracia obtenida por la petición de muchos, sea agradecida por muchos en nuestro nombre.

12El motivo de nuestra gloria es este: el testimonio de nuestra conciencia, de que en el mundo,y sobre todo con vosotros, nos hemos comportado con la sencillez y sinceridad de Dios, y no con sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios.

13Pues no os escribimos otra cosa que lo que leéis y comprendéis; y espero lo conoceréis plenamente,

14como ya nos conocisteis en parte, que somos vuestra gloria, lo mismo que vosotros seréis la nuestra en el día de nuestro Señor Jesús.

15Y con esta confianza quería yo ir primero a vosotros, para que tuvierais una segunda gracia,

16y pasando por vosotros, ir a Macedonia, para volver de nuevo a vosotros desde Macedonia y ser encaminado por vosotros a Judea.

17Al proponerme esto, ¿obré con ligereza? ¿O lo que me propuse, fue según la carne, de modo que en mí haya «sí», «sí», y «no», «no»?

18Dios es testigo de que la palabra que os dirigimos es «sí» y «no».

19Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que os ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no fue «sí» y «no», sino que fue «sí» en él.

20Pues todas las promesas de Dios tienen en él su «sí». Así también por él decimos «amén» a Dios, para gloria suya por nosotros.

21Es Dios quien nos ha fortalecido junto con vosotros en Cristo y quien nos ha ungido,

22el mismo que nos ha sellado y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

23Yo invoco a Dios por testigo de mi vida de que no he vuelto a Corinto por consideración hacia vosotros.

24Porque no pretendemos dominar sobre vuestra fe, sino contribuir a vuestro gozo, ya que os mantenéis firmes en la fe.

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