1 Pedro 1
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Pedro, apóstol de Jesucristo, a los extranjeros en la dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos
2según la presciencia de Dios Padre en la santificación del Espíritu, para la obediencia y aspersión de la sangre de Jesucristo. Multiplíquese en favor vuestro la gracia y la paz.
3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien por su gran misericordia nos ha regenerado para una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
4para una herencia incorruptible, incontaminada, perennemente lozana, reservada en los cielos para vosotros,
5a quienes la fuerza de Dios por medio de la fe protege para la salvación que ha de manifestarse en los últimos tiempos.
6Por esto os alegráis, aunque todavía por un poco de tiempo debéis sufrir diversas pruebas,
7para que la calidad de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro corruptible que se acrisola por el fuego, sea hallada digna de alabanza, de gloria y de honor en la manifestación de Jesucristo.
8Al cual amáis sin haber visto; en quien ahora, sin verle, creéis y exultáis con un gozo inefable y radiante de gloria,
9alcanzando el objeto de vuestra fe, la salvación de las almas.
10Acerca de esta salvación investigaron e indagaron los profetas, los cuales predijeron sobre la gracia destinada a vosotros,
11inquiriendo a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, presente en ellos, cuando predicaban con anticipación los padecimientos de Cristo y la glorificación que a ellos seguirían.
12Les fue revelado que no para sí mismos, sino para vosotros proclaman estas cosas que ahora os fueron anunciadas por quienes os han predicado el Evangelio en virtud del Espíritu Santo enviado desde el cielo, en las cuales los ángeles desean penetrar.
13Por lo tanto, ceñidos los lomos de vuestro espíritu, sed sobrios y poned vuestra entereza y esperanza en la gracia que se os ofrece en la revelación de Jesucristo.
14Como hijos de obediencia, no os amoldéis a las anteriores añoranzas,
15sino que conforme al que os llamó, sed santos en todo vuestro proceder, como Él es santo.
16Porque escrito está: «Seréis santos, porque yo soy santo».
17Y si llamáis Padre al que sin acepción de personas juzga las obras de cada cual, comportaos con temor el tiempo de vuestro destierro,
18sabiendo que habéis sido rescatados de vuestro vano proceder, heredado de vuestros mayores, no con algo corruptible, como el oro o la plata,
19sino con la preciosa sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancilla,
20predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros,
21los que gracias a él creéis en Dios, quien lo resucitó de entre los muertos y le dio la gloria, para que vosotros creáis y esperéis en Dios.
22Purificando vuestras almas por la docilidad a la verdad con vistas a un amor fraterno no fingido, amaos intensamente de corazón unos a otros,
23como renacidos que sois, no de germen corruptible, sino incorruptible, por la palabra de Dios, viva y eterna.
24Porque toda carne es como heno, y toda su lozanía como flor de heno. Secóse el heno y cayó la flor,
25pero la palabra del Señor permanece eternamente. Y esta palabra es la que os ha sido anunciada.