1 Corintios 3
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
2Os di a beber leche, no alimento sólido, pues todavía no podíais con él; ni siquiera podéis ahora,
3pues sois todavía carnales. Porque mientras haya envidias y discordias entre vosotros, ¿no es que aún sois carnales y os portáis a lo humano?
4Pues cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolo», ¿no procedéis a lo humano?
5Pues, ¿qué es Apolo? ¿Qué es Pablo? Servidores por medio de los cuales habéis creído, cada uno según le concedió el Señor.
6Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios el que hizo crecer.
7De modo que ni el que planta ni el que riega son algo, sino Dios, que da el incremento.
8El que planta y el que riega son uno mismo; pero cada cual recibirá la recompensa según su trabajo.
9Nosotros somos colaboradores de Dios; vosotros sois cultivo de Dios, edificio de Dios.
10Según la gracia que Dios me concedió, puse los cimientos como sabio arquitecto; pero otro construye sobre ellos. Que cada uno mire cómo edifica.
11Pues ninguno puede poner otro cimiento fuera del que ya está puesto, que es Jesucristo.
12Si alguno edifica sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja,
13la obra de cada cual quedará al descubierto; pues aquel día se manifestará, porque se revelará en el fuego, y ese mismo fuego probará la calidad de la obra de cada cual.
14Si la obra que uno edificó permanece, recibirá el premio;
15si la obra de alguien arde, sufrirá el daño; él, sin embargo, se salvará, pero como si pasara a través del fuego.
16¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
17Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; pues el templo de Dios, que sois vosotros, es santo.
18Que nadie se engañe. Si alguno entre vosotros se tiene por sabio según el mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio.
19Pues la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él atrapa a los sabios en su propia astucia».
20Y también: «El Señor conoce lo vanos que son los planes de los sabios».
21Por tanto, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro:
22ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro;
23y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.