1 Corintios 14
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Buscad la caridad; pero aspirad también a los dones espirituales, sobre todo al de profecía.
2Porque quien habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, ya que dice en Espíritu cosas misteriosas.
3En cambio, el que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y consuelo.
4El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la Iglesia.
5Querría que todos hablaseis en lenguas, pero prefiero que profeticéis; pues el que profetiza es mayor que el que habla en lenguas, a no ser que interprete, para que la Iglesia reciba edificación.
6Ahora bien, hermanos, si voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovecharía yo si no os hablara con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?
7Así sucede, por ejemplo, con las cosas inanimadas, que producen sonidos, como la flauta o la citara. Si no producen sonidos con distinción, ¿cómo se conocerá lo que con la flauta o la cítara se toca?
8Lo mismo que si la corneta diera un sonido confuso, ¿quién se prepararía para la batalla?
9Así también vosotros: si con el don de lenguas no proferís un discurso inteligible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Seríais como los que hablan al viento.
10Tanta diversidad de lenguas como hay en el mundo, y ninguna carece de sentido.
11No obstante, si desconozco el significado de los sonidos, seré un extraño para quien me habla; y el que me habla, un extraño para mí.
12Así también vosotros, ya que aspiráis a los dones espirituales, procurad abundar en los que son para edificación de la Iglesia.
13Por tanto, el que habla en lenguas, ore para poder interpretar.
14Porque si oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto.
15Entonces, ¿qué haré? Oraré con el espíritu, pero oraré con la mente; cantaré himnos de alabanzas con el espíritu, pero cantaré también con la mente.
16Porque si bendices con el espíritu, ¿cómo dirá “amén” a tu acción de gracias el no iniciado, que no entiende lo que dices?
17Cierto que será buena tu acción de gracias, pero el otro no se edifica.
18Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que vosotros;
19pero en la Iglesia prefiero hablar cinco palabras con sentido, para instruir a otros, a diez mil palabras en lenguas.
20Hermanos, no os hagáis niños en cuanto a juicio; sed niños en la malicia, pero maduros en el uso de la razón.
21En la Ley está escrito: «Hablaré a este pueblo en lenguas extrañas y por labios extranjeros, y ni así me escucharán», dice el Señor.
22Así que las lenguas son señal, no para los creyentes, sino para los infieles, mientras que la profecía no es para los infieles, sino para los creyentes.
23Por tanto, si se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas, y entran no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos?
24Pero si todos profetizan y entra un infiel o no iniciado, será convencido por todos, juzgado por todos;
25quedarán manifiestos los secretos de su corazón y, cayendo de rodillas, adorará a Dios, confesando: «¡Verdaderamente Dios está entre vosotros!»
26¿Qué decir, entonces hermanos? Cuando os reunís, uno tiene un salmo, otro tiene una enseñanza, otro tiene una revelación, otro tiene un discurso en lenguas, otro tiene una interpretación; que todo se haga para edificaros.
27Si alguno habla en lenguas, hablen dos, o como mucho tres, y por turno, y que uno interprete.
28Pero si no hay intérprete, que se calle en la asamblea, y hable para sí mismo y para Dios.
29Respecto a los profetas, hablen dos o tres, y los demás dictaminen.
30Si a otro que está sentado se le revela algo, calle el primero.
31Porque todos podéis profetizar, uno a uno, para que todos aprendan y todos se animen.
32Los espíritus de los profetas se someten a los profetas;
33pues Dios no es partidario de confusión, sino de paz. Como en todas las Iglesias de los santos,
34las mujeres en las asambleas callen, pues no les está permitido hablar; sean, por el contrario, sumisas, como dice también la Ley.
35Si desean aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea.
36¿Es que ha salido la palabra de Dios de vosotros o ha llegado solo a vosotros?
37Si alguno se tiene por profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo es mandato del Señor.
38Y si lo ignora, será ignorado.
39Así que, hermanos míos, aspirad al don de profecía, y no impidáis hablar en lenguas.
40Pero háganse todas las cosas decorosamente y con orden.