Santiago 5
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Recriminación a los ricos. Escuchad ahora vosotros, los ricos; y romped a llorar a gritos por las calamidades que os van a venir.
2Vuestras riquezas están podridas y vuestros vestidos consumidos por la polilla.
3Vuestro oro y vuestra plata están comidos del orín. Su orín será una acusación contra vosotros y como fuego consumirá vuestras carnes. Habéis acumulado tesoros para los últimos días.
4Mirad que clama el jornal retenido de los obreros que han segado vuestros campos; y los clamores de los segadores han llegado hasta los oídos del Señor de las huestes.
5Habéis llevado una vida de delicias sobre la tierra; os habéis entregado al placer y habéis cebado vuestros cuerpos para el día de la matanza.
6Habéis condenado al justo y le habéis dado muerte. El no os opone resistencia.
7Exhortación a la constancia en el sufrir. Aguardad, pues, con paciencia, hermanos, hasta la parusía del Señor. Ved cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra. Lo va aguardando pacientemente, hasta que la tierra reciba las lluvias tempranas y las tardías.
8Aguardad también vosotros con toda paciencia, fortaleced vuestros corazones, porque la parusía del Señor está ya cerca.
9No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está a las puertas.
10Tomad, hermanos, como dechados de sufrimiento y de constante espera a los profetas que hablaron en el nombre del Señor.
11Ved cómo ahora proclamamos bienaventurados a los que perseveraron en el sufrir. Habéis oído ponderar la paciencia de Job, y habéis visto el fin que le otorgó el Señor; porque el Señor es compasivo y misericordioso en extremo.
12Evitar el juramento. Sobre todo, hermanos, no juréis ni por el cielo ni por la tierra ni con ningún otro juramento. Vuestro «sí» sea «sí», y vuestro «no» sea «no», para no incurrir en condenación.
13Invitación a orar en todo tiempo. ¿Aflige un mal a alguno de vosotros? Que rece. ¿Está de buen ánimo? Cante himnos a Dios.
14¿Se encuentra alguno enfermo? Haga llamar a los ancianos de la iglesia y oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor.
15La oración de la fe salvará al enfermo; el Señor le restablecerá, y los pecados que hubiese cometido le serán perdonados.
16Confesaos, pues, mutuamente los pecados y rogad unos por otros para alcanzar vuestra curación.
17Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.
18Y oró de nuevo, y el cielo envió la lluvia y la tierra produjo sus frutos.
19Quien convierte al pecador salva su alma. Hermanos, si alguno entre vosotros se desvía de la verdad y otro logra convertirle,
20sepa que quien convierte a un pecador de su equivocado camino salvará su alma de la muerte y cubrirá la muchedumbre de sus pecados.