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Mateo 16

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Los fariseos piden a Jesús una señal del cielo. Y se presentaron los saduceos y fariseos que, con ánimo de ponerlo a prueba, le pidieron que les hiciese ver alguna señal venida del cielo.

2El les respondió: Cuando cae la tarde, soléis decir: Mañana, buen tiempo; porque el cielo está rojizo.

3Y cuando amanece: Hoy, mal tiempo; porque el cielo está muy cargado. Con que sabéis juzgar del aspecto del cielo, ¿y no sois capaces de hacerlo de las señales de los tiempos mesiánicos?

4Esta raza perversa y adúltera quiere ver una señal; pero no se le dará otra señal que la del profeta Jonás. Y les volvió la espalda y se marchó. La levadura o hipocresía de los fariseos y saduceos.

5Al dirigirse a la otra orilla, se olvidaron los discípulos de tomar pan.

6Y así, cuando Jesús les dijo: Cuidado con la levadura de los fariseos y saduceos,

7comentaban entre sí: Esto lo dice porque no hemos traído pan.

8Cuando Jesús lo advirtió, les dijo: Hombres de poca fe, ¿qué es lo que estáis hablando entre vosotros? ¿que no habéis traído pan?

9¿No habéis comprendido todavía? ¿No os acordáis de las espuertas de pan que recogisteis, después de repartir siete panes entre cinco mil hombres?

10¿Y de las cestas de pan que recogisteis, después de repartir siete panes entre cuatro mil?

11¿Cómo no caéis en la cuenta de que no os hablaba de pan, cuando os dije: Cuidado con la levadura de los fariseos y saduceos?

12Entonces comprendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos. Pedro, fundamento roqueño de la iglesia.

13Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, hizo Jesús esta pregunta a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

14Unos que Juan el Bautista, contestaron ellos; otros que Elías; otros que Jeremías o alguno de los profetas.

15Y añadió: Y vosotros ¿quién decís que soy yo?

16Tomando Pedro la palabra, exclamó: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.

17Jesús le respondió: Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás, porque esta revelación no te ha venido de ninguna criatura humana, sino de mi Padre celestial.

18Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no podrá contra ella.

19Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.

20Y luego mandó terminantemente a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Primer anuncio de la pasión y resurrección de Jesús.

21Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para sufrir mucho de parte de los notables del pueblo, de los jefes de los sacerdotes y de los escribas; y que sería entregado a la muerte y que al tercer día resucitaría.

22Pedro, llevándolo consigo aparte, comenzó a increparle, diciendo: Señor, no lo quiera Dios de ninguna manera. Nunca jamás te sucederá tal cosa.

23Volviéndose Jesús a Pedro, le dijo: Atrás, Satanás; fuera de aquí. Eres un estorbo en mi camino; porque tus sentimientos no son según Dios, sino puramente humanos. Condiciones para seguir a Jesús.

24Después dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo; tome su cruz y sígame.

25Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que por mí la pierde, la hallará.

26Y ¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué cosa puede dar el hombre a cambio de su alma?

27Porque el Hijo del hombre ha de venir revestido de la gloria de su Padre y escoltado de sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras.

28Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto al Hijo del hombre presentarse con su reino.

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