Marcos 2
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Jesús cura a un paralítico en Cafarnaum. Pasados algunos días, volvió a entrar de nuevo en Cafarnaum; y, como corrió la voz de que estaba en casa,
2se juntaron tantos que no dejaban sitio ni ante la entrada; mientras tanto, él les predicaba el evangelio.
3Y vinieron a traerle un paralítico, transportado entre cuatro hombres;
4y, como no podían ponerlo en su presencia por el gentío que había, levantaron el techo por encima de donde estaba Jesús, y por la abertura descolgaron la camilla con el paralítico.
5Al ver Jesús la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: Hijo mío, quedan perdonados tus pecados.
6Estaban allí escuchando algunos escribas, que pensaban en su interior:
7¿Qué es lo que dice este hombre? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?
8Pero Jesús, que penetraba sus pensamientos, les dijo: ¿Qué es lo que estáis pensando?
9¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico: Quedan perdonados tus pecados, o decirle: Levántate y anda?
10Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados,
11yo te lo mando (dice dirigiéndose al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
12Y aquel hombre se levantó, cargó al momento con su camilla y salió fuera a la vista de todos. Con esto quedaron todos fuera de sí de entusiasmo y admiración y prorrumpieron en alabanzas a Dios, exclamando: Nunca hemos visto cosa semejante.
13Vocación de Mateo. Salió otra vez Jesús hacia la orilla del mar. Toda la gente se llegaba a él y él los adoctrinaba.
14Según pasaba, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado ante el puesto de aduanas, y le dijo: Sígueme. Y Leví se levantó y le siguió.
15Estando luego Jesús sentado a la mesa en casa de Leví, vinieron muchos publicanos y pecadores a sentarse junto con Jesús y sus discípulos (eran muchos los que andaban con él).
16Los escribas y fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, preguntaban a sus discípulos: ¿Cómo es que come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?
17Y Jesús, que les oyó, les dio esta contestación: No tienen los sanos necesidad de médico, sino los enfermos; ni he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
18Cuestión del ayuno. Estaban guardando un ayuno los discípulos de Juan y los fariseos; y vinieron algunos a proponerle esta cuestión: ¿Por qué tus discípulos no ayunan mientras están ayunando los de Juan y los de los fariseos?
19Jesús les respondió: ¿Pueden acaso ayunar los invitados a las bodas mientras está el esposo con ellos? Es claro que no van a estar ayunando en el tiempo que tienen al esposo en su compañía.
20Ya vendrán días en que se les quitará el esposo, y entonces sí ayunarán.
21Nadie cose un trozo de paño nuevo sin tundir en un vestido viejo; pues el remiendo nuevo tira del paño viejo y la rotura se hace mayor.
22Ni nadie echa el vino nuevo en cueros viejos; porque el vino rompería los cueros y se echarían a perder tanto el vino como los cueros. ¡A vino nuevo, cueros nuevos!
23Las espigas arrancadas en sábado. Iba Jesús un sábado por medio de un campo de trigo; y sus discípulos, según pasaban, comenzaron a arrancar espigas.
24Los fariseos le advirtieron: Mira cómo están haciendo lo que no se puede hacer en sábado.
25Respondióles Jesús. ¿No habéis leído nunca lo que hicieron David y sus compañeros cuando se vieron obligados por la necesidad y sintieron hambre?
26¿Cómo entró en la casa de Dios en tiempo del sumo sacerdote Abiatar y comió y repartió a sus compañeros los panes de la proposición que sólo podían comer los sacerdotes?
27Y añadió: El sábado se ha hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.
28Así que el Hijo del hombre es dueño también del sábado.