Lucas 13
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Invitación de Jesús al arrepentimiento. Por aquel mismo tiempo vinieron algunos a contar a Jesús lo que había sucedido con los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que estaban ofreciendo.
2Y aprovechó la ocasión para decirles: ¿Pensáis que esos galileos, por haber tenido que padecer todo eso, eran más pecadores que los demás de su nación?
3Os aseguro que no. Y todos pereceréis igualmente, si no os arrepentís.
4¿O creéis que aquellos dieciocho sobre los que se derrumbó la torre de Siloé causándoles la muerte, eran más culpables que todos los habitantes de Jerusalén?
5Os aseguro que no. Y si no os arrepentís, todos igualmente pereceréis. /par
6Parábola de la higuera estéril. Y les propuso la siguiente parábola: Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y vino en busca del fruto; pero no lo halló.
7Por lo que dijo al viñador: Ya ves que hace tres años que vengo a esta higuera en busca de fruto, y no lo encuentro. Córtala; ¿para qué ocupa terreno inútilmente?
8Señor, le respondió el viñador, déjala aún por este año; ya cavaré yo en derredor para abonarla.
9A lo mejor da fruto. Si el año que viene no lo da, la mandas cortar. /par
10Jesús cura en sábado a una mujer encorvada. Estaba un sábado enseñando en una sinagoga;
11y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años padecía una enfermedad producida por un espíritu: andaba encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
12Habiéndose fijado Jesús en ella, la hizo venir junto a sí y le dijo: Mujer, queda libre de tu enfermedad.
13Y al mismo tiempo le impuso las manos. Ella se irguió al momento y glorificaba a Dios.
14Intervino entonces el jefe de la sinagoga. Lleno de indignación, porque Jesús había obrado aquella curación en sábado, decía a la gente: Seis días tenéis en que se puede trabajar. Venid en ellos y curaos, y no en sábado.
15Y el Señor replicó: Hipócritas, ¿no suelta cualquiera de vosotros en sábado su buey o su asno del pesebre para llevarlos a beber?
16¿Y estará mal soltar en sábado las cadenas a esta hija de Abraham, que ha estado subyugada por Satanás desde hace dieciocho años?
17A estas palabras enrojecían de vergüenza sus adversarios, mientras todo el pueblo se alegraba, viendo las obras prodigiosas que hacía. /par
18Parábola del grano de mostaza. Decía, pues: ¿A qué se parece el reino de Dios o a qué le voy a comparar?
19Se parece al grano de mostaza, que un hombre siembra en su huerta; y va creciendo y se hace un gran arbusto de suerte que los pájaros del cielo vienen a posarse en sus ramas. /par
20Parábola de la levadura. Díjoles además: ¿A qué asemejaré el reino de Dios?
21Se parece a la levadura, que una mujer mezcla con tres medidas de harina hasta que fermenta toda la masa. /par
22La puerta estrecha. Vocación de los gentiles y reprobación de los judíos. Y, a la vez que recorría todas las ciudades y aldeas enseñando, continuaba su camino hacia Jerusalén.
23Uno le hizo esta pregunta: ¿Son pocos, Señor, los que se salvan? Respondióles Jesús:
24Procurad entrar por la puerta estrecha, porque os aseguro que muchos pretenderán entrar, pero no podrán,
25una vez que el amo de casa se levanta y cierra la puerta. Entonces os quedaréis fuera y llamaréis: Señor, ábrenos; pero él os responderá: No sé de dónde sois.
26Entonces comenzaréis a protestar: Hemos comido y bebido en tu compañía y tú mismo has predicado en nuestras plazas.
27Y él os contestará: Os repito que no sé de dónde sois. Apartaos de mí todos los que habéis obrado la maldad.
28Entonces será el llanto y rechinar de dientes, cuando veáis en el reino de Dios a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas, mientras vosotros sois arrojados fuera.
29Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el banquete del reino de Dios.
30Y mirad, hay últimos que serán los primeros, y hay primeros que serán los últimos. /par
31Amenaza de Herodes. Entonces mismo se llegaron unos fariseos a decirle: Sal de aquí y vete, porque Herodes quiere matarte.
32Jesús les respondió: Id a decir a ese zorro: Yo estoy ahora por poco tiempo, arrojando a los demonios y realizando curaciones; luego, en seguida, llevaré a término mi obra.
33No obstante, en este tiempo que me resta, tengo que continuar mi camino, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. /par
34Amenazas de Jesús contra Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido agrupar a tus hijos como la gallina cobija a sus polluelos bajo sus alas! Pero no lo habéis querido.
35Dios abandona vuestra casa a vuestra suerte. Os advierto que no me veréis más, hasta que venga el día en que digáis: Bendito sea del Señor el que viene.