Judas 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Salutación epistolar. Judas, esclavo de Jesucristo y hermano de Santiago: A los amados por Dios Padre, a los custodiados como posesión de Jesucristo, a los convocados:
2Que Dios os dé participar cada vez más de su misericordia, de su paz y de su caridad.
3La aparición de maestros del error da motivo al envío de esta epístola. Carísimos, tenía sumo interés por escribiros acerca de la salud que nos concierne a todos; y ahora me veo obligado a hacerlo. Quiero daros alientos para que sigáis luchando por conservar intacta la fe, esta fe que ha sido transmitida de una vez para siempre a los fieles.
4Es el caso que entre vosotros se han introducido solapadamente algunos que en los acontecimientos antiguos están ya prefigurados como destinados al grandioso juicio de Dios. Son hombres impíos que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan al único Dueño y Señor nuestro Jesucristo.
5Ejemplos de la Biblia y de la tradición ilustrando los castigos que amenazan a los maestros del error. Quiero recordaros, aunque ya sabéis perfectamente todo esto, que el Señor, después de haber salvado de Egipto a su pueblo, hizo luego perecer a los que no tuvieron fe;
6que castigó a los ángeles que no conservaron su primacía y abandonaron su propia morada; y que, envolviéndolos en tinieblas y reduciéndolos a eterna prisión, los reservó para el juicio del gran día.
7Que finalmente Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, que lo mismo que ellos se entregaron a la lujuria y a los vicios contra naturaleza, quedan para escarmiento, sufriendo el castigo del fuego eterno.
8A pesar de ello, también estos visionarios contaminan como ellos su cuerpo, rechazan el señorío (de Cristo) e insultan a los seres gloriosos.
9El arcángel Miguel en su altercado con el diablo sobre el cuerpo de Moisés no se atrevió a proferir ninguna acusación injuriosa, sino que se limitó a decir: Que el Señor te haga callar.
10Pero éstos vituperan todo lo que desconocen. Y aquello que por instinto como animales desprovistos de razón alcanzan, les resulta un motivo de perdición.
11¡Ay de ellos que han seguido la senda de Caín, que se han entregado de lleno a la seductora recompensa de Balaam y han caído en la perdición de la rebelión de Coré!
12Estos son deshonra de vuestros ágapes, cuando alegremente y sin respeto alguno banquetean y se apacientan a sí mismos. Son nubes sin agua que el viento arrastra; árboles de final de otoño que no tienen fruto y están completamente secos y sin raíces;
13olas furiosas del mar que arrojan la espuma de sus torpezas; estrellas fugaces para las que están reservadas las tinieblas del infierno por toda la eternidad.
14También acerca de ellos profetizó Enoc, el séptimo patriarca después de Adán, cuando dijo: Mirad, ya viene el Señor acompañado de sus santas miríadas.
15Verificará el juicio contra todos, y convencerá a todos los impíos de todas las obras de impiedad que cometieron y de todas las insolencias que como pecadores impíos profirieron contra él.
16Son murmuradores, están descontentos de su suerte y viven al capricho de sus pasiones. Sus bocas hablan con soberbia y van con vistas a su interés adulando a los demás.
17Exhortaciones a la vida cristiana y normas de conducta. Pero vosotros, carísimos, acordaos de las palabras dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.
18Ellos os repetían: En los últimos tiempos vendrán escarnecedores que vivirán al capricho de sus pasiones en todo género de impiedad.
19Estos introducen discordias, no tienen otras miras que las terrenas, no poseen el espíritu de Dios.
20Pero vosotros, carísimos, seguid edificándoos sobre el santísimo edificio de vuestra fe; continuad orando en el Espíritu Santo,
21y conservaos en la caridad de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.
22Convenced a los que vacilan;
23salvad a unos arrancándolos del fuego; y con temor compadeceos de los otros, teniendo horror hasta de la túnica contaminada por su carne.
24Doxología final. A aquel que puede guardaros inmunes de pecado y haceros comparecer sin mancha y con verdadero júbilo en presencia de su gloria,
25al único Dios, nuestro salvador, es por Jesucristo, nuestro Señor, la gloria, la magnificencia, el imperio, el poder, desde antes de los siglos y ahora por siempre jamás. Amén.