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Juan 18

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

12º) Pasión de Jesús (18-19) Prisión de Jesús. Después de haber hablado así, salió Jesús con sus discípulos hacia la otra parte del torrente Cedrón. Había allí un huerto y en él entró junto con sus discípulos.

2También Judas, el que le entregó, conocía aquel sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos.

3Judas, pues, tomando consigo una tropa de soldados y guardias suministrados por los jefes de los sacerdotes y fariseos, llegó allí con linternas, antorchas y armas.

4Como ya sabía Jesús todo lo que iba a sucederle, se adelantó y les preguntó:

5¿A quién buscáis? A Jesús Nazareno, le contestaron. Yo soy, exclamó Jesús. Estaba con ellos Judas, el que le entregó.

6Cuando, pues, Jesús exclamó: Yo soy, retrocedieron ellos y cayeron en tierra.

7Preguntóles de nuevo: ¿A quién buscáis? A Jesús Nazareno, contestaron.

8Díjoles Jesús: Ya os he dicho que soy yo. Si, pues, me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.

9Así se cumplió la frase que había dicho: No he dejado perecer a nadie de los que me confiaste.

10Simón Pedro, sacando una espada que tenía, hirió a un siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este siervo se llamaba Malco.

11Pero Jesús se dirigió a Pedro y le dijo: Mete la espada en la vaina. ¿Es que no voy a beber el cáliz que me ha dado el Padre?

12Jesús conducido a Anás. A todo esto la tropa y el tribuno y los guardias de los judíos se apoderaron de Jesús y lo ataron,

13conduciéndolo en primer lugar a Anás, suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año.

14Este Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: Es mejor que sólo un hombre muera por el pueblo.

15Primera negación de Pedro. Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y así entró al mismo tiempo que Jesús en el atrio del pontífice,

16mientras Pedro se quedaba fuera, a la puerta. Por eso el otro discípulo, el que era conocido del sumo sacerdote, salió a hablar con la portera, e introdujo a Pedro.

17La portera interpeló a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre? No lo soy, dijo él.

18Mientras tanto los servidores y guardianes que estaban allí habían hecho fuego y se calentaban, pues hacía frío. También Pedro estaba con ellos calentándose.

19Jesús ante Caifás. El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina.

20Jesús le respondió: Yo he hablado públicamente delante de todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos; y nada he predicado en secreto.

21¿Qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído hablar. Ellos saben lo que yo he enseñado.

22Ante estas palabras de Jesús, uno de los oficiales del templo allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: ¿Así respondes al pontífice?

23Jesús le contestó: Si he hablado mal, muéstrame en qué; y, si bien, ¿por qué me pegas?

24Anás lo mandó atado ante el sumo sacerdote Caifás.

25Segunda y tercera negación de Pedro. Entretanto continuaba Simón Pedro junto al fuego. Dijéronle: ¿No eres tú también de sus discípulos? El lo negó y dijo: No soy.

26Díjole uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja: ¡Pero, si te he visto yo en el huerto con él!

27Pedro lo negó por segunda vez, y al instante cantó el gallo.

28Jesús ante Pilato. Llevaron luego a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era al amanecer. Ellos no entraron en el pretorio, por no contaminarse y para poder comer la Pascua.

29Así pues, salió Pilato afuera a presencia de ellos y exclamó: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

30Si no fuera malhechor, le respondieron, no te lo habríamos traído.

31Díjoles Pilato: Tomadlo vosotros y juzgadle según vuestra ley. Nosotros, le respondieron los judíos, no tenemos autoridad para matar a nadie.

32Así se cumplió la palabra que Jesús había dicho, indicando de qué muerte había de morir.

33Primer interrogatorio de Pilato a Jesús. Entró, pues, Pilato en el pretorio y, haciendo llamar a Jesús, le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos?

34Jesús le preguntó a su vez: ¿Dices eso por tu cuenta o porque te lo han dicho otros de mí?

35¿Acaso soy yo judío?, contestó Pilato. Tu nación y los jefes de los sacerdotes te han puesto en mis manos; ¿qué has hecho?

36Respondióle Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, mis servidores habrían luchado para que yo no fuese puesto en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

37Repuso entonces Pilato: Luego, ¿tú eres rey? Respondióle Jesús: Tú lo dices. Yo soy rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo: para declarar, como testigo, en favor de la verdad. Todo el que se pone de parte de la verdad escucha mi palabra.

38Díjole Pilato: ¿Qué es eso de la verdad? Y, dicho esto, se presentó de nuevo ante los judíos, exclamando: Yo no encuentro en él culpa alguna.

39Jesús pospuesto a Barrabás. Hay costumbre de que os suelte a uno en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os deje en libertad al rey de los judíos?

40Entonces gritaron nuevamente: ¡No a éste, sino a Barrabás! Barrabás era un bandolero.

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