Hechos 13
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1III. Primer viaje apostólico de Pablo y concilio de Jerusalén (13,1-15,35) Elección divina de Saulo y Bernabé. Había en la iglesia de Antioquía profetas y doctores. Entre ellos estaban Bernabé y Simón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahem, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
2Un día en que celebraban el culto del Señor y guardaban ayuno, hablóles así el Espíritu Santo: Separadme a Bernabé y a Saulo para el ministerio a que los he destinado.
3Por lo que, después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron.
4Saulo y Bernabé en Chipre. El mago Elimas. Enviados, pues, por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.
5Llegados a Salamina, comenzaron a predicar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, teniendo como auxiliar a Juan.
6Luego recorrieron toda la isla hasta Pafos; y allí se encontraron con un mago, judío, que decía que era un profeta y se llamaba Barjesús.
7Este vivía con el procónsul Sergio Paulo, hombre muy sensato, quien, deseoso de escuchar la palabra de Dios, hizo llamar a Bernabé y a Saulo.
8Pero Elimas, o el mago —que esto quiere decir el nombre—, les contradecía y procuraba por todos los medios apartar de la fe al procónsul.
9Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, clavando en él los ojos,
10le increpó así: Hombre todo lleno de superchería y vileza, hijo del diablo, enemigo de todo lo bueno, ¿cuándo vas a dejar de torcer los rectos caminos del Señor?
11Ahora mismo te va a herir la mano del Señor. Vas a quedar ciego, y por algún tiempo no vas a poder ver la luz el sol. Al momento le sobrevino un ensombrecimiento y oscuridad completa de la vista. Y empezó a dar vueltas de una parte a otra, buscando a alguno que lo llevase de la mano.
12Cuando el procónsul vio lo que acababa de suceder, abrazó la fe, maravillado de la doctrina del Señor.
13En Antioquía de Pisidia. Pablo y sus compañeros zarparon de Pafos, y llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén.
14Partiendo de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y un sábado entraron en la sinagoga, donde tomaron asiento.
15Después de la lectura de la ley y de los profetas, los jefes de la sinagoga les hicieron esta invitación: Hermanos, si tenéis alguna palabra para enfervorizar al pueblo, decidla.
16Discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía: Beneficios de Dios a Israel. Levantóse Pablo; y, haciendo una señal con las manos, dijo: Hombres de Israel, y vosotros los que adoráis a Dios, escuchad.
17El Dios de este pueblo, de Israel, eligió a nuestros padres; engrandeció al pueblo durante su estancia en la tierra de Egipto, y con el poder de su brazo lo sacó de allí.
18Durante unos cuarenta años los cuidó y llevó por el desierto, como una madre lleva y cuida a su niño.
19Y, exterminando a siete naciones en la tierra de Canaán, se la dio en heredad.
20Habían pasado unos cuatrocientos cincuenta años. Después, hasta el profeta Samuel, les dio jueces.
21Como luego pidiesen rey, Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, que reinó por espacio de cuarenta años.
22Después que destituyó a éste, les dio por rey a David, de quien dijo estas hermosas palabras: He encontrado en David, hijo de Jesé, un hombre según mi corazón. El cumplirá en todo mi voluntad.
23De su linaje suscitó Dios para Israel, según lo había prometido, un Salvador en la persona de Jesús.
24Y su precursor fue Juan. Ya éste, antes de presentarse Jesús, había predicado a todo el pueblo de Israel un bautismo como señal de arrepentimiento.
25Y, cuando estaba para terminar su misión, solía decir: No soy yo el que vosotros os imagináis. Pero, mirad; viene después de mí otro; y yo no soy digno de desatar su calzado. Discurso de Pablo en Antioquía: Jesús es el verdadero Mesías.
26Hermanos, hijos de Abraham, y los que adoráis a Dios. A nosotros envía Dios este mensaje de salud.
27En hecho de verdad los habitantes de Jerusalén y sus jefes no han reconocido a Jesús; y, al condenarlo a muerte, han dado cumplimiento a las palabras de los profetas, que leemos cada sábado.
28Y a pesar de que no encontraron causa alguna digna de muerte, pidieron a Pilato que le hiciera morir.
29Una vez que cumplieron todo lo que de él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y depositaron en un sepulcro.
30Pero Dios lo resucitó de entre los muertos.
31Y durante muchos días se apareció a los que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos efectivamente dan ahora testimonio de él ante el pueblo.
32Y nosotros os damos la buena nueva: la promesa que Dios hizo a nuestros padres,
33la ha cumplido él ahora con nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo: Tú eres mi Hijo. Yo te he engendrado hoy.
34Que Dios lo ha resucitado de entre los muertos para que no vuelva ya nunca a la corrupción, lo dijo con aquellas palabras: Yo os daré los bienes santos que prometí a David, los que no han de fallar.
35Por eso afirma en otro lugar: No permitirás que tu santo experimente la corrupción.
36Ahora bien, David, después de haber servido durante su vida a los designios de Dios, murió, fue a reunirse con sus padres y experimentó la corrupción del sepulcro.
37Pero aquel a quien Dios resucitó, no pasó por la corrupción.
38Discurso de Pablo en Antioquía: La salud viene por Jesús. Sabed, pues, hermanos, que por Jesús os ofrece Dios el perdón de los pecados.
39Y por él, todo el que tiene fe alcanza la justificación que no habéis podido alcanzar vosotros por la ley de Moisés.
40Mirad, pues, que no os suceda lo que dijeron los profetas:
41¡Mirad, desdeñosos, pasmaos y desapareced! Porque haré yo una obra tal en vuestros días, que no la vais a creer cuando os la cuenten.
42Efecto del discurso de Pablo en Antioquía: Conversiones. A la salida rogaron a Pablo y Bernabé que el sábado siguiente les hablaran de las mismas cosas.
43Después que se disolvió la reunión, muchos judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y Bernabé. Estos en sus conversaciones les instaban a permanecer en la gracia de Dios.
44Al sábado siguiente casi toda la ciudad se congregó para escuchar la palabra de Dios.
45Pablo y Bernabé se dirigen a los gentiles. Pero los judíos, que veían tal muchedumbre de gente, se llenaron de envidia; y, profiriendo insultos, impugnaban lo que iba diciendo Pablo.
46Mas Pablo y Bernabé les respondían valientemente: A vosotros antes que a nadie debíamos anunciar la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nosotros nos volvemos a los paganos.
47Así nos lo ordena el Señor: Te he puesto para luz de los gentiles, para que seas tú su salvador hasta el último extremo de la tierra.
48Los gentiles, llenos de gozo ante tales palabras, enaltecían la doctrina del Señor; y todos cuantos estaban destinados a la vida eterna, abrazaron la fe.
49Con lo que el evangelio se iba difundiendo por toda la región.
50Pero los judíos soliviantaron a las mujeres de distinción que acudían a su culto y a los principales de la ciudad. Promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los arrojaron de su territorio.
51Y éstos, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, se dirigieron a Iconio,
52mientras los discípulos quedaban llenos de gozo y de Espíritu Santo.